Editorial.
El Movimiento Independencia Unidad y Cambio (MIUCA) y el Proyecto Fermín Síndico agradecen a los ciudadanos de San Pedro de Macorís su apoyo a nuestras candidaturas. Candidaturas que sustentamos con propuestas puntuales, las cuales, de hecho, constituyeron nuestros únicos recursos. Aún así a nivel municipal hoy por hoy quedó claro somos la tercera fuerza política en esta ciudad, mientras en lo congresual obtuvimos un respetable cuarto lugar.
Felicitamos a los ganadores. Ellos pusieron todo su empeño, fueron persistentes y convencieron al pueblo. ¡Qué más se puede decir!
Queremos destacar, que en lo referente al nivel municipal, fuimos los únicos, en todo el país, que no producimos contaminación visual ni panorámica ni sónica, pues nadie vio un afiche nuestro en el espacio público ni mucho menos un vehículo promoviéndonos, es decir, cumplimos a cabalidad con nuestros principios de preservación y conservación del medio ambiente.
Pero además, no colocamos un solo anuncio por radio ni televisión, y usted dirá Fermín tenías el marketing invertido o no tenías los recursos. Les puedo asegurar que no tenía los recursos, los que pude haber adquirido de amigos cuyos capitales han sido amasados con el trabajo dilatado y dentro de los parámetros legales, a los cuales agradezco infinitamente.
El gran objetivo era dejar que la gente se empoderara de nuestra propuesta sin golpes de ariete ni tósigos electorales. Creemos haberlo logrado.
Por último, sería injusto de mi parte no agradecer a los buenos amigos Dr. Carlos Juan Musa Hazim y al comunicador social Ney Ramírez, quienes me conminaban cada vez que nos encontrábamos a colocar en sus rankeados programas mi promoción de manera gratuita. Ney llegaba a decirme, en público, “Fermín, tus cuartos aquí son cuadrados”.
Fotos arrabalización ciudad San Pedro de Macorís, y donde no se aprecia ninguna contaminacion visual del nivel municipal por parte del MIUCA.
Los que menos contaminaron, lo podemos apreciar en esta secuencia de fotos, fueron los candidatos Rafelito Dunker(MIUCA) y Tony Echavarría(PRD) Síndico reelecto por el pueblo.
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Artículos a tomar en cuenta sobre el proceso electoral 2010
Pero …¿es esto la democracia?
La Democracia es tan bella como la vida misma, se dice y lo creo.
Escrito por: LUIS SCHEKER ORTIZ
Pasó lo que tenía que pasar: lo esperado, lo previsible, lo que se veía venir, dadas las circunstancias: El PLD barrió en las elecciones congresuales y municipales, con una alta abstención. El voto, dudoso privilegio de elegir y ser elegible, selló la anunciada victoria. Consagró el Progreso: del continuismo, el clientelismo, el nepotismo, la corrupción, la impunidad, el despilfarro de fondos públicos, la falta de transparencia.
Las miserias de un sistema perverso. No hay que culpar al votante. Colocado entre Juana y su hermana, prefirió al que dio más y corrompió mejor en una carrera desigual donde ninguno podía señalar la paja en el ojo ajeno.
Nada de lo que deberíamos sentirnos orgullosos, ni como nación ni como ciudadano. Todo lo contrario. Debiéramos sentirnos sumamente preocupados y temerosos de lo que ha de venir: “el poder en pocas manos, corrompe; el mucho poder, corrompe más.”
Lo hace totalmente irresponsable. Con esta aplastante victoria, el PLD domina todos los segmentos del Poder del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, y el poder municipal, dependiente, atado, y lo concentra en un solo hombre: el seductor y enigmático Presidente de la República que no oculta ni pone límites a sus ambiciones de perpetuidad.
La Democracia es tan bella como la vida misma, se dice y lo creo. Pero para serlo no bastan los decretos y las proclamas. El “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” deja de ser un mito hermoso si no se sustancia con medidas y acciones concretas que la hagan creíble. Imponer el verdadero Estado de Derecho, cuesta y exige múltiples sacrificios. Requiere de una voluntad política decidida, no demagógica. De dedicación constante para educar a toda una población, desde la niñez, a ser mejores ciudadanos, conscientes de sus derechos, sus deberes y obligaciones.
Precisa de un Estadista comprometido con su pueblo, decidido a radicar de raíz la causa de tantos males. De la pobreza, la mayor iniquidad de la humanidad, porque hace vulnerable y degrada al ser humano. El debido respeto a la Constitución, norma suprema obligatoria para gobernantes y gobernados; expresión libérrima de la Constituyente, base esencial de armoniosa convivencia. Procura, en esencia, el bienestar general y la soberanía de la Nación, su propia identidad. Para ello precisa de una Justicia respetable e independiente.
De un celoso cuerpo de legisladores capacitados, auténticos defensores de los derechos colectivos de su comunidad y del interés nacional, no de su partido ni de sus privilegios. La pregunta obligada surge sin respuesta: ¿Son esas las prendas y ventajas que adornan nuestro sistema democrático? ¿O estamos en presencia de un simulacro? De un sistema manipulador, diseñado e impuesto para perpetuar los males que padecemos, abismar los sectores poderosos de sus obligaciones primarias haciéndolos más hegemónicos y a los sectores pobres y productivos cada vez más dependientes y marginados.
Los expertos de la inefable OEA, la JCE y parte de la sociedad civil han proclamados su satisfacción. “La campaña marcha en paz y en orden.” El pueblo, una vez más, fue a las urnas, votó pacíficamente. Dio una demostración de alto civismo (sic). ¿Es ese ejercicio lo que resume el ideal democrático? ¿De esta contienda electoral, saldremos fortalecidos?
No lo sé. Abrigo mis temores.
¿Y ahora que?
José Lois Malkum martes, 18 de mayo de 2010, 01:00 a.m.Clave Digital
¿El PRD avanzó o retrocedió en estas elecciones? Obviamente y de acuerdo a la percepción de la población, esto fue una carnicería. Quizás se obtuvieron mucho más votos que en elecciones anteriores. Pero eso no basta para decir que avanzaron.
Ahora bien, junto al PRD, retrocede la democracia y retrocede el país. Eso no se equivoca. Un partido que quiere perpetuarse en el poder y que posee el control absoluto de todos los estamentos del Estado, es un peligro para la democracia. De hecho, es la antesala al totalitarismo.
El PLD puede hacer lo que le venga en ganas en los próximos años. Aprobar todos los prestamos que necesite y endeudarse hasta la tambora, modificar la Constitución para reelegir a Leonel Fernández como candidatos presidencial de su partido, hacer otra reforma fiscal, que es inevitable dada la magnitud del déficit por el despilfarro proselitista observado en esta elecciones, puede también cagarse en las organizaciones de la sociedad civil que le adversan, puede reprimir a sus contrincantes y opositores hasta dejarlo sin aliento y puede seguir dándole rienda sueltas a la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia y el nepotismo.
A la mayoría de la población que decide con su voto, esos temas no les preocupan un carajo. Su interés está centrado en obtener una tarjeta de solidaridad, un bono por combustible, un bonogas, carro gratis para el transporte público o un salario de alguna institución del Gobierno sin tener que dar un golpe. Ya llegan a un millón y 600 mil personas los que disfrutan de esos privilegios políticos a costa de los impuestos que pagan los que trabajan y producen. Un millón y medio es el 50% de los que votan y esos nunca dejan de votar.
Ya el PLD no es un partido más. Es una corporación que se consolida como un emporio financiero y político que no tiene competencia ni aun se reúnan los 100 empresarios más grandes del país para enfrentarlo. Es el mayor empleador. El que posee más riqueza y patrimonio. El que mejor se asesora. El que tiene manos libres para aprobar las leyes que le favorezcan. El que está inmune a cualquier delito, por más grave que sea. En fin, la corporación es actualmente tan grande y poderosa como lo fue la de Trujillo, que era único dueño. La diferencia está en que ahora el Partido gobernante es un conglomerado que tiene el aval del pueblo a través de unas “elecciones democráticas” para seguir con sus planes absolutistas.
¿Qué harán los intelectuales, los empresarios, las organizaciones civiles, los sindicatos y aquella población pensante, que observan esta tragedia sin tener nada en sus manos para combatirla? Simplemente, seguir escribiendo en algunos medios para desahogarse, haciendo declaraciones públicas de vez en cuando protestando por esto o aquello y estar alerta ante las presiones, represiones y chantaje que puedan recibir desde el poder.
Hay que aceptar esa realidad porque el pueblo habló. Es el soberano y aun bajo las condiciones en que se desenvolvieron estas elecciones, las mismas cuentan con el aval de la comunidad internacional y de la propia JCE. Nadie tiene que protestar ni crear un clima de desasosiego ante lo que se aproxima. Sería contradictorio un apoyo masivo a una huelga porque subió mucho el combustible o la energía eléctrica. Tampoco porque pasen al vapor una reforma fiscal con mas impuestos, aumenten las deudas y se siga incorporando gente en las nominas públicas. Y mucho menos porque narcoterrorismo siga tomando fuerzas ante la impunidad y complicidad con figuras insertadas en el poder. Todo eso se advirtió y aun así el pueblo decidió.
Felicidades a los peledeistas por su triunfo, se lo merecen porque saben usar el poder, son disciplinados y muy cojonudos. Y a los perredeistas, ya sea que estén tristes o celebrando este descalabro, que se revisen profundamente ya que por el camino que van, otra división esta a la vuelta de la esquina.
El retrato de la ilegitimidad
Escrito por: Lilliam Oviedo (lilliamoviedo@yahoo.es)
Con la abstención (aunque lo niegue la JCE) de más de las tres quintas partes de la población, numerosos disturbios, seis personas muertas y decenas de heridos en hechos violentos originados en la rebatiña politiquera, culminó un proceso electoral que se sostuvo sobre una campaña alienante y poniendo en primer plano el descarado ejercicio del clientelismo.
Estos elementos dan cuerpo a la crónica de lo consumado; pero es preciso destacar que el pasado domingo fue reafirmada la posición de Leonel Fernández como jefe del sistema político y reforzado su control sobre el Estado.
Se cumplió, pues, su objetivo y el de los estrategas que le aconsejaron pactar en mayo del año pasado con Miguel Vargas la aprobación de la nueva Constitución.
El acuerdo con Miguel Vargas era el precio más bajo que podía pagar Leonel Fernández por la obtención de la mayoría que necesitaba en ese momento. La mayoría para los próximos dos años la conseguiría, como en efecto la ha conseguido, mediante unas elecciones que de escrutinio sólo el nombre tuvieron.
El uso de los recursos del Estado fue efectivo, porque su principal competidor fue un Partido Revolucionario Dominicano dividido, desacreditado y marcado igualmente por la corrupción, el abuso contra el pueblo y la complicidad con el delito en sus formas más abominables.
Para una modificación constitucional que podría incluir la reinstauración de la reelección presidencial, o para imponer una fórmula que le permita controlar el Estado sin estar en el Palacio, el señor presidente no necesitará en lo adelante a Miguel Vargas Maldonado y al PRD.
Con tanto poder acumulado, el pacto de impunidad que la clase dominante ha impuesto a las direcciones partidarias, le sirve a Leonel Fernández para neutralizar a Hipólito Mejía, quien no ha podido retomar el control del PRD. Amable Aristy y Carlos Morales Troncoso, no pueden pedir por el sello de la despedazada maquinaria electoral que representan (el Partido Reformista Social Cristiano) un precio superior al que les ha sido pagado.
El mapa electoral es pintado de morado, pero debería tener el rostro de Leonel Fernández. Él ha avasallado a la mal llamada oposición, igual que a los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana.
Danilo Medina, Jaime David Fernández y Radhamés Segura, ligados como están a negociaciones sucias y siendo protagonistas de sucias acciones, entre apoyar a Leonel y arriesgarse a pagar por sus tropelías, obviamente, eligen lo primero.
Un liderazgo sustentado en el chantaje y el avasallamiento, se reafirma a través de esos mecanismos. ¿Le llamamos liderazgo?
Y la abstención fue mayoritaria, a pesar de que llamaron a las urnas la Junta Central Electoral, el cardenal, y otros sustentadores del sistema. ¿Acaso se les identifica como rostros de un poder ilegítimo? Lo cierto se torna inocultable.
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